Un compromiso muy positivo con los estándares abiertos, y por qué debería culminar con el ODF como formato de documento nativo de Euro-Office.
El preanuncio de Euro-Office ha generado una considerable cobertura en la prensa europea durante los últimos días. The Document Foundation celebra la atención que están recibiendo los estándares abiertos -y celebra aún más el compromiso que el anuncio adquiere con ellos-. Antes de que se calme el debate, nos gustaría aclarar un punto y expresar una expectativa.
Varios informes han descrito a Euro-Office como «la primera suite ofimática de código abierto europea«. Al leer el preanuncio con atención, no encontramos que la coalición haga esa afirmación, y no es una que nosotros respaldaríamos. Europa lleva muchos años desarrollando software ofimático libre y de código abierto: LibreOffice, desarrollado por esta Fundación y una comunidad mundial, es en sí mismo europeo, maduro y está lejos de ser el único.
La formulación de «primera» parece haber surgido en el apuro del día del lanzamiento más que en el texto del anuncio. Lo señalamos no para reclamar precedencia -la precedencia no es el punto-, sino porque la precisión sirve mejor a la causa de los estándares abiertos que el mero entusiasmo.
Leído en cuanto a sus méritos, el anuncio ofrece mucho que celebrar. La promesa de mejorar el soporte para el formato OpenDocument es precisamente lo que la comunidad europea de software libre ha pedido durante mucho tiempo, y la aceptamos de buena fe y con sincero agradecimiento. Siempre hemos sostenido que la soberanía comienza con el formato, no con el logotipo de la aplicación -y una coalición que entienda esto es digna de apoyo.
También quisiéramos expresar una expectativa, más como un estímulo que como una exigencia. La mejora en la compatibilidad es un punto de partida, no un destino. Un formato que simplemente es compatible es aquel que una suite puede leer y escribir como cortesía, mientras que un formato nativo es aquel en el que se crean y almacenan los documentos, y en el que se confía a lo largo de los años -y es precisamente ahí donde se gana o se pierde la soberanía digital.
El único destino coherente con la soberanía que invoca Euro-Office es el ODF como su formato de documento nativo. Una suite ofimática genuinamente europea y genuinamente soberana no puede tratar el estándar abierto como una concesión a los forasteros, tiene que hablar ODF como su lengua materna. The Document Foundation espera con ansias ese momento y estará encantada de reconocerlo cuando llegue.
Artículo original (en inglés)
